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BLOG DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL Y ACCIÓN SOCIAL

 

Artículo: La migración y el mercado de trabajo

Autor: Manuel García

 

 

Es un hecho comprobado que nadie emigra a un país donde no hay trabajo bien remunerado (por niveles internacionales). Y si hay alguna emigración de este tipo, no es por motivos económicos (puede ser para huir de una guerra).

 

También es un hecho, contradictorio en apariencia, que muchas personas del mundo pobre emigran a países donde hay una elevada tasa (incluso en torno al 10 % de la población activa) de desempleados.

 

Este último hecho se explica, porque en los países ricos, y debido a la existencia de bienes públicos, de los que se pueden beneficiar todos los residentes, los desempleados viven mejor que muchos empleados en países pobres.

 

En los países ricos, además, los mercados de trabajo están muy segmentados, de manera que los emigrantes siempre encontrarán trabajos que los residentes no quieren hacer, o no lo quieren hacer a los salarios que se les ofrecen.

 

Los emigrantes, con tal de asegurar su estancia en el país a donde han emigrado, están dispuestos a entrar en estos mercados “residuales” y aceptan los salarios y condiciones que sean, con tal que les permitan, junto a los bienes públicos del país, sobrevivir a niveles superiores a los que tenían en su país.

 

Más aún, la mera existencia de trabajadores emigrantes fomenta la segmentación a la baja de los mercados de trabajo nacionales. Las ofertas salariales y de condiciones de trabajo se van reduciendo progresivamente hasta excluir de ciertos mercados de trabajo a los residentes, quedando así disponibles para los inmigrantes.

 

Es importante estudiar empíricamente si se da y en qué medida el hecho de que la inmigración fomente esta segmentación residual, o a la baja, que comporta una exclusión de los trabajadores habituales para dejar sus puestos de trabajo a disposición de los inmigrantes.

 

La inmigración entonces tendría una función de reducir los salarios y las condiciones laborales en ciertos segmentos del mercado de trabajo. Una hipótesis interesante de rechazar o aceptar.

 

Las posibilidades de empleo para el trabajador emigrado pueden existir, aunque en el país haya un número elevado de desempleados, como bien sabemos en España, si los nativos rechazan ciertos tipos de trabajos, como recoger flores y frutos, cuidar invernaderos, repartir butano o limpiar alcantarillas.

 

Aunque las posibilidades de empleo para los emigrantes en un contexto de desempleo también dependen de que haya algunos empresarios que  reservan ciertos  procesos muy intensivos en mano de obra al trabajo inmigrante, que siempre está peor pagado que el local.

 

Existe la posibilidad de que ese tipo de trabajo no se ofrezca a los españoles.

 

En Europa los inmigrantes han encontrado trabajo aun en períodos de destrucción de empleo, lo que muestra que siempre hay empleos reservados para la inmigración, que son generalmente muy precarios. 

 

 

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