Formación para el Sector no Lucrativo
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BLOG DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL Y ACCIÓN SOCIAL

Artículo: Las causas de la pobreza

Autor: Manuel García

 

 

Las principales causas de la pobreza en el mundo son:

  • El hambre

Uno de los problemas es el hambre. Esta situación de infraalimentación  afecta a más de la mitad de la población, a lo que habría que añadir un alto  porcentaje de personas desnutridas, que son quienes aun consumiendo una cantidad de  calorías por encima de los niveles críticos, acusan deficiencias en proteínas, vitaminas o  sales minerales, a causa de una alimentación nada variada.

 

Como ejemplo de casos de desnutrición lo encontramos en poblaciones andinas de Bolivia, Ecuador o Perú, que tienen como alimento básico, y con frecuencia exclusivo, al maíz y la patata.

 

Si el hambre se mantiene no se debe a una incapacidad productiva para hacer frente a las necesidades alimentarias de una población creciente, sino a las estructuras sociales que  impiden un reparto equilibrado de esas producciones.

 

Las técnicas relacionadas con la producción agrícola y ganadera permiten que no haya déficit de alimentos en el mundo, el problema es el injusto reparto de esos alimentos.

 

En los últimos años vemos como una buena parte de los cereales producidos en los países pobres se emplean para la fabricación de biocombustibles para el primer mundo, ignorando las necesidades alimenticias de los países más pobres.

 

  • La precariedad sanitaria

Otro aspecto importante es la elevada morbilidad (relación entre el número de enfermedades y el de habitantes) y la precariedad de la salud, por la flagrante escasez de personal médico y  centros sanitarios.

 

En unas ocasiones el clima influye en la aparición de ciertas enfermedades tropicales; en otras las condiciones de vida (falta o escasez de agua potable,  falta de saneamiento, desinformación de la población, etc.) provocan la aparición de enfermedades.

 

También influyen, en este sentido, los difíciles accesos a los centros de salud o a las medicinas, especialmente en regiones rurales.

 

Por otra parte, la salud se ha convertido en un negocio para unos pocos. Para muchas farmacéuticas les resulta más rentable invertir dinero en la producción de fármacos para las enfermedades del primer mundo (ansiolíticos, colesterol…) que para frenar el avance de algunas “enfermedades de los países pobres” (malaria, dengue, cólera…).

 

No tener acceso a la sanidad o hacerlo en condiciones muy desfavorables es otro de los indicadores de la pobreza. La falta de salud en un colectivo humano (además de ser un gasto importante para las familias y para el Estado) genera una mano de obra muy precaria.

 

  • Los bajos niveles de educación

En el campo de la  educación escolar es donde más se ahondan las  diferencias entre países desarrollados y subdesarrollados. Actualmente el desarrollo no se  concibe sin la elevación de los niveles educativos de un pueblo. Aunque la tasa de  analfabetismo va disminuyendo, aún se mantiene en niveles altos.

 

Pensemos que una población que posee acceso a la educación contará con mejor capital humano, personas más preparadas y capacitadas para acceder a puestos de trabajo mejor remunerados.

 

Además, una población educada podrá ser consciente de sus derechos como ser humano, y podrá construir una sociedad más justa, a la vez que podrá gestionar y dirigir mejor las políticas y la economía de su país, haciéndolo más próspero y menos dependiente de los países ricos.

 

  • El crecimiento demográfico

Para poder cubrir las necesidades de la población debido a su elevado  crecimiento  demográfico, que en los países subdesarrollados alcanza tasas del 2-3%, es necesario unas tasas de crecimiento económico del 8 al 12%, cuando en esos momentos  el crecimiento económico se sitúa en tasas de alrededor del 6%.

 

En consecuencia, las  sociedades en desarrollo en su conjunto ven reducir o no pueden alcanzar  los niveles de vida adecuados para la gran mayoría de su población.

 

Por otro lado, el crecimiento demográfico alcanzó umbrales dramáticos y se hizo urgente  la imposición de un vasto programa de control de la natalidad, pero que no es efectivo si no va acompañado por un claro desarrollo social y cultural, además del económico.

 

Esta explosión demográfica está acompañada de una explosión urbana (un 50,46% de la  población vive actualmente en ciudades).

 

Las causas del desmesurado crecimiento urbano radican en el crecimiento vegetativo (más natalidad que mortalidad), en la pobreza y la falta de oportunidades de  progreso en las zonas rurales. Todo ello contribuye a la creación de extensos barrios marginales en las  ciudades.

 

  • Deterioro del medio ambiente

El éxodo rural, que alimenta el crecimiento urbano, no contribuye a reducir la presión  sobre la tierra. Se produce una crisis medioambiental por la agresión a la cobertura  vegetal y por el empobrecimiento y deterioro de los suelos por la falta de abonado.

 

Así,  aparece una agricultura poco especializada y de baja productividad, que mantiene una  función primordial de subsistencia sin capacidad de ahorro y con escasas posibilidades de  progreso.

 

A ello se une la sobreexplotación de los bosques por parte de muchas empresas, privando a muchos pueblos (en especial los indígenas) de su único medio de vida.

 

La contaminación cada vez más creciente tiene efectos como el calentamiento global y el efecto invernadero, que acaban afectando al clima del planeta y provocando sequías e inundaciones con más frecuencia que hace unas décadas.

 

Esos bruscos cambios en la meteorología afectan a las producciones agrícolas, sustento básico de muchas personas en el mundo.

 

Todo ello hace que debamos trabajar más en favor de un sostenimiento medioambiental.

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