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BLOG DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL Y ACCIÓN SOCIAL

Artículo: Las mafias de la emigración

Autor: Manuel García

 

 

 

La organización de los flujos migratorios, legales e ilegales es una nueva e importante variable. 

 

Así como el turismo comenzó a ser un fenómeno de masas cuando aparecieron los “tour operators”, que recogían al turista en su ciudad o pueblo y lo ponían en la playa de un país lejano, sin que éste tuviera que preocuparse de nada más que de pagar el servicio, de la misma manera la emigración se masifica con la aparición de estos siniestros “tour operators”, que constituyen lo que se llama “mafias” de la emigración. Aunque los emigrantes tengan que pagar cantidades enormes relativamente a lo que ganan (si bien no tan enormes con respecto a lo que esperan ganar), la organización de la emigración, sobre todo si es ilegal, reduce substancialmente los costos de la operación, costos de búsqueda, de transporte, de espera, y de oportunidad.

 

Por lo menos en la apreciación subjetiva del emigrante.

 

Un campesino boliviano, por ejemplo, que con ir a una cierta dirección en La Paz encuentra, previo pago de una cantidad estipulada, un sistema relativamente seguro de entrar en Estados Unidos, ahorra mucho en términos de tiempo, esfuerzo, incertidumbre y probablemente también de dinero, los cuales tendría que gastar en grandes cantidades, si tratara de buscarse solo el camino hacia los Estados Unidos. Si fuera él solo con sus propios medios no tendría ninguna seguridad de encontrarlo.

 

Existirían incentivos económicos adicionales para la emigración de los más pobres, si las mafias dieran préstamos que se habrían de pagar luego en el lugar de destino realizando trabajos en condiciones más o menos similares a la esclavitud.

 

El riesgo de perder la vida cambia, naturalmente, esta ecuación. Pero no la invalida, porque este riesgo es parte de una solución posible a su miseria. Si decide no tomar este riesgo, el posible emigrante se condena a una vida miserable.

 

Sin embargo, para poder incorporar racionalmente el riesgo a su decisión de emigrar, tendría que poder dar al elemento de riesgo un peso realista. Tendría que saber qué probabilidades tiene de llegar a las costas de España en una patera un día en que sopla viento del Estrecho de Gibraltar.

 

Lo malo es cuando la organización oculta el nivel de riesgo de la operación, de manera que los candidatos a la emigración subestiman sistemáticamente el riesgo y no pueden hacer una opción racional por falta de información. En este caso el tour operador (las mafias) de la emigración no “juega limpio”, abusando de la ansiedad y necesidad de los emigrantes y de su falta de información. Una vez más falla el mercado por información asimétrica y por ausencia de entorno legal.

 

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