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BLOG DE COOPERACION INTERNACIONAL Y ACCIÓN SOCIAL

Artículo: ¿qué es la pobreza?

Autor: Manuel García

 

 

La pobreza es una situación o una condición social y económica de la población que no le permite satisfacer sus necesidades básicas, ya sean éstas físicas o psíquicas.

 

La alimentación, el acceso a una vivienda, la sanidad o la educación se consideran las principales necesidades básicas en todo ser humano. Sin estas necesidades cubiertas se considera que un ser humano no ha alcanzado un nivel mínimo en cuanto a calidad de vida.

 

La falta de un empleo o unos ingresos insuficientes están muy relacionados con la falta de cobertura de las necesidades básicas, por lo que se consideran indicadores de pobreza.

 

Pero cuando hablamos de pobreza debemos preguntarnos lo siguiente:

 

¿La pobreza es generalizada, alcanzando a la mayor parte de una población, o por el contrario, es un fenómeno acotado que se localiza geográficamente o en determinados segmentos sociales?

 

¿Cuáles son las causas que la determinan? ¿Es un fenómeno crónico, con raíces históricas, o está vinculado a cambios temporales de orden económico, social, o tecnológico? ¿Es consecuencia de la acción humana, como la guerra o la explotación del hombre por el hombre, o es el resultado de fuerzas de orden natural como desastres climáticos, terremotos…?

 

Si comparamos la pobreza con una enfermedad, ¿cuáles son sus síntomas principales? ¿La subnutrición, la baja escolaridad, la falta de acceso a servicios básicos, el desempleo, la marginalidad, la violencia, la discriminación, la falta de voz para ser escuchado en el campo político?

 

En los debates y trabajos académicos sobre la pobreza, generalmente se relaciona ésta con niveles bajos de ingresos y se mide a través de la renta de las personas o los hogares. Siempre hemos tenido la necesidad de establecer líneas de pobreza, es decir, umbrales o niveles específicos de renta a partir de los cuales se puede empezar a hablar con cierta propiedad de situaciones de pobreza.

 

Se ha convenido en llamar pobreza relativa a un nivel de ingresos inferior a la mitad de los ingresos que perciben hogares y personas en un contexto concreto.

 

Pero no existen criterios universales o absolutos, sino criterios relativos referidos al momento en que se efectúa la medición y a ámbitos territoriales determinados. Por lo tanto no es posible hablar de pobreza como un término absoluto sino como un término relativo que compara lugares distintos y épocas distintas. Esto significa que el nivel de pobreza puede variar de un país a otro pues los niveles de renta de su población también varían, y también es cierto, que para un mismo país puede haber variaciones en esa renta mínima. En algunos países, tener una renta mensual de 400 $ puede permitir a una familia satisfacer sus necesidades básicas, pero en otros países puede ser insuficiente.

 

Además de este criterio general, se han elaborado otras formas de aproximarse al fenómeno de la pobreza en todas sus dimensiones. Existen índices de pobreza que además de los ingresos consideran el gasto, o el consumo.

 

La insuficiencia de renta es un criterio fácil de ser entendido como elemento determinante de la pobreza. Pero ¿cómo medirla? La forma más utilizada parte del coste de una canasta básica de alimentos considerada adecuada desde el punto de vista nutricional y/o calórico. Se supone que la alimentación debe representar aproximadamente la mitad del presupuesto necesario para la atención de todas las necesidades básicas, por lo tanto se estima que la renta para cubrir la alimentación es la renta mínima necesaria para superar la condición de pobreza.

 

Esa renta pasa a ser conocida como la línea de la pobreza. Es evidente que ese procedimiento contiene cierto grado de subjetividad, ya que tanto la composición de la canasta como su coste varían en función del clima, de los hábitos alimentarios regionales y de los factores culturales, entre otros.

 

La variedad de los alimentos y el precio de éstos varían mucho de unos países a otros, mientras en algunos países lo habitual es hacer cinco comidas al día e introducir en la dieta alimentos muy diversos (carnes, pescados, frutas…) en otros (por cuestiones culturales o por cuestiones de mercado) puede bastarles con hacer tres comidas diarias basadas en alimentos muy poco variados, tales como el arroz, el maíz o los frijoles, por ejemplo.

 

Además, la estimación de recursos necesarios para la atención de las demás necesidades básicas que no son las alimenticias es arbitraria y también varía regionalmente. Lo que para algunos colectivos puede considerarse imprescindible (tener acceso a internet, mantener un vehículo privado por familia, ocio y vacaciones) para otros colectivos humanos puede resultar totalmente prescindible.

 

Vemos que no es fácil medir los umbrales de pobreza, las necesidades no parecen ser las mismas según donde se viva. En próximos artículos veremos cómo se mide la pobreza en el mundo.

 

 

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