Formación para el Sector no Lucrativo
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Foro de Cooperación internacional y ayuda humanitaria. 

¿Es la Globalización un modelo a seguir o hay interes ocultos?

Os invito a reflexionar sobre el fenómeno de la globalización.

Por lo que estamos viendo, imponer un sistema como la economía neoliberal a nivel mundial puede que no sea del todo acertado.

Hace un par de décadas asistimos a la caída del telón de acero y al hundimiento del sistema comunista. A partir de entonces el capitalismo se erigía como el sistema triunfador, el ideal y el modelo referente para todas las naciones.

Hoy hemos visto como los problemas financieros de unos pocos pueden afectar al resto de naciones, creando un efecto “dominó” que arrastra a todas las economías del planeta.

Entonces, ¿Es acertado imponer un sistema que está dando muestras de desgaste o debilidad? ¿Se trata de cuestiones pasajeras, y por lo tanto merece la pena internacionalizar, mundializar o globalizar al planeta?

Os dejo con estas reflexiones y os invito a utilizar este foro para que expreséis libremente vuestras opiniones. Un saludo

María Nieves Salinas:

La globalización es buena y es sinónimo de evolución. Siempre existió, pero ha evolucionado mal. El sistema neoliberal se lo ha cargado. La tiranía del libre mercado enajena lo público, lo común, a favor del interés mercantil privado.La educación, la salud, la vivienda, los medicamentos, todo tiende a estar capitalizado y la competencia lleva a marginación de los paises mas debiles Por lo tanto solo se consigue mas desigualdad si no se regula el libre comercio. Pero quien lo regula? Quien le pone el cascabel al gato?

Carmen Saenz:

En mi opinión, coincido con Nieves. No es acertado imponer un sistema que en su mayoría solo beneficia a los que más tienen, ya que el proceso de globalización lleva a una enorme desigualdad entre todos los países y a la muestra de debilidades y desventajas. 

La globalización es un proceso universal que afecta a todos los países del mundo, cuyo elemento principal es el mercado, aunque también intervienen otros elementos como los medios masivos de comunicación, la fuerza de trabajo, la información, las nuevas tecnologías y el conocimiento. Y todos estos elementos no llegan de la misma forma en todos los países, existen muchas desigualdades. 

En algunos ocasiones se ha podido considerar que la globalización es un proceso bueno pero hay que destacar que no todos los países han sido ganadores en este proceso de la misma manera, los países desarrollados han abusado de su posición competitiva frente a los países menos desarrollados. En general es buena para todos pero lamentablemente no ocurre así. 

Por lo que este proceso tiene sus desventajas y aspectos negativos que afectan de forma muy significativa a los países menos desarrollados. A continuación destaco algunos ya que es muy importante ser conscientes de ello: 

  • Los países desarrollados pueden intervenir más económicamente en los países subdesarrollados. 

  • Refuerza un sistema de negocio que no respeta el desarrollo sostenible. 

  • El crecimiento que promete el mercado globalizado solo beneficia a los países con materias primas de interés. Por ejemplo, gran parte de África o muchos países de América y algunos de Asia, quedan fuera de esta tasa de crecimiento. Solo se busca la expansión económica y cultural si es rentable. 

  • Las mayores inversiones y el beneficio, dependen de las empresas de los países más poderosos, lo que no ayuda al crecimiento de los países en vías de desarrollo pero no emergentes. 

  • En el tema de salud, donde la desigualdad entre países ricos y pobres se incremente considerablemente en relación al acceso a nuevos medicamentos y tratamientos. 

  • Con el tema de la educación ocurre lo mismo. No todos tienen la misma oportunidad de acceder a una educación de calidad y tampoco se tienen las mismas oportunidades educativas y de formación. 

  • Y por último, perdida de tasas, aduanas y otros impuestos extranjeros, que a largo plazo puede suponer fuertes problemas que afectarían a los países más pobres.

Jon Lejardi:

La globalización puede ser definida de mil maneras distintas. Ello ha causado infinidad de opiniones y teorías, algunas de las cuales no han sido muy acertadas, abusando del uso de la palabra globalización.

Depende del uso que se haga de la globalización dependerá mi respuesta a la pregunta de si es acertado o no ampliar las fronteras nacionales e incluso derribarlas. Por ejemplo: ¿Es acertado crear una red mundial de avances tecnológicos? Sí. ¿Es acertado crear una red global del banco de transplante de organos? Sí. La respuesta sería positiva a miles de preguntas sobre la globalización. 

Sin embargo, si tratamos la globalización desde una perspectiva económica y, como casi siempre lo hacemos, una mirada occidental o incluso eurocentrista, la respuesta varía. Evidentemente no es correcto imponer el sistema capitalista, pero no solamente porque esté desgastado y porque nos esté dando todos los problemas que estamos viendo, incluso en Europa, incrementando las desigualdades norte-sur dentro del mismo continente. La respuesta es de entrada no, porque va acompañado de la palabra imponer. 

Como hemos visto en el texto que hemos trabajado, la globalización en sí no plantea ningun problema. El problema reside en el enfoque que se le está dando. La entrada al mundo globalizado (y consecuentemente, en el aspecto económico, al capitalismo) no debe ser impuesta, pero tampoco denegada. Cada país, región o grupo social debe decidir libremente su entrada y tener libre movimiento en el, sin imposiciones de las potencias mundiales como EEUU. 

El problema por tanto no es la globalización. Es su planteamiento. Podemos poner el ejemplo de Noruega. Un país en el Top 10 en todo respecto al mundo desarrollado se refiere (mundo desarrollado para occidente, de nuevo errando de eurocentristas). Un país que en los 70 era un país tercermundista, con poco desarrollo económico. El peotróleo encontrado ayudó a su desarrollo hasta el día de hoy. Pero... ¿podría conseguir este desarrollo sin entrar en el mercado mundial?.

En el otro lado nos encontramos con los países latinoamericanos y el reajuste de los años 80. ¿Podrían estos países que, hoy en día son los países con unos de los mayores índices de desarrollo por año, conseguir ese desarrollo si hubieran seguido al patron globalizado y las directrices del FMI y el Banco Mundial? 

Tenemos que tener en cuenta, por tanto, que la palabra globalización es amplia y que, depende del caso, puede ser positiva o no, y que siempre será negativa si va acompañada de la palabra imponer. En el aspecto económico ocurre lo mismo. La globalización tal y como se plantea hoy día no es positiva, pero puede ser una vía para crear una economía sostenible, unos impuestos internacionales, un sistema de salud mundial y un largo etcétera que, aplicandolo bien, ayude a reducir las desigualdades internacionales

Rosa María García:

El concepto de globalización es un concepto relativamente nuevo, al menos, la consideración que se tiene actialmente de tal concepto responde a una serie de cuetiones que surgieron a partir del contexto sociopolítico y económico que tuvo lugar en todo el mundo a lo largo del siglo XX. Ahora bien, ¿qué se entiende hoy en día por globalización?

Muchas de las acepciones que podemos encontrar acerca de la globalización la presentan reducida a su dimensión económica. Esto es, como un juego anónimo de fuerzas del mercado sobre las que no hay control y, por lo tanto, parece ser que tampoco responsabilidad alguna. Como puede verse, esta concepción reduccionista de la globalización, y sumamente simple, obvia su carácter multidimensional y multifacético, aquel que permire abordar los problemas ligados a los fenómenos de la globalización desde un punto de vista más humanitario, puesto que amplía el análisis atendiendo a las dimensiones humanas, políticas, culturales, sociales e ideológicas, evitando, de este modo, aislar la economía y los efectos negativos que esto conlleva.

Según la socióloga Esther Chow, al hablar de globalización "nos referimos al complejo y multifacético proceso de expansión e interdependencia a escala mundial de todas las dimensiones: económica, social, cultural y política. Dichos procesos hacen posible la circulación de capitales, finanzas, producción, ideas, imágenes y organizaciones a través de las fronteras de regiones, estados-nación y culturas". Así mismo, en oposición a esa concepción de la globalización que la reduce a un juego anónimo de fuerzas del mercado y la aísla, de manera que no hay responsables de los fenómenos que acontecen, se ha de entender las globalización como un proceso, es decir, como un "producto histórico, inacabado, cambiante y sujeto a la acción humana en el que confluyen complejas dinámicas de transformación económica, tecnológica, institucional, política y cultural".

La globalización, vista desde su dimensión económica, se sabe que ha ocasionado un movimiento fluído de mercancías, de múltiples objetos, servicios y capitales por todo el mundo, lo que ha generado, a su vez, una transformación sin parangón en las economías de todo el mundo, tanto en lo que refiere a sus relaciones externas -de unos países con otros- como a nivel nacional y local. Así, este cambio en las economías de los países a todos los niveles ha llevado, a su vez, a que se produzcan profundas transformaciones en los sistemas sociopolíticos y culturales de los mismos. 

Pues bien, entre otras cosas, se ha producido una materialización de la vida amparada por la postura hegemónica de la lógica capitalista, que ha convertido a los mercados y sus necesidades en el epicentro de todas las reflexiones y actuaciones llevadas a cabo por los gobiernos y entidades internacionales. La crísis financiera, primero, y la crísis económica actual han intensificado, en general, la idea de que la forma de recuperar las tasas de ganacia de los mercados se ha de llevar a cabo mediante un ataque a las condiciones de vida de la gente: se sociabilizan los riesgos del capital, mientras que se privatizan los riesgos de la vida (como diría Amaia Pérez de Orozco). Lo que conduce a una verdadera crísis desde el punto de vista de la sostenibilidad de la vida. 

Esto lleva a la necesidad de plantearse cuál es el sentido último del sistema socio-económico (tanto a nivel global como a nivel nacional y regional), esto es, de la convivencia en sociedad. Y ello no será posible mientras la concepción de la vida siga secuestrada por la lógica de acumulación de capital, que supone una postura ética absolutamente perversa en tanto que pone todo el conjunto de las estructuras al servicio del proceso de acumulación del capital y menosprecia la responsabilidad social de mantener la vida. 

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